Arxiu mensual: març de 2015

Idiomes per a la incomunicació

Recupere un altre article del calaix de l’ordinador. Té més de cinc anys. Podia haver-lo escrit avui :
Idiomas para la incomunicación
Toni Mollà

Samuel Billison, desaparecido hace un par de años, fue uno de los últimos code talkers, un selecto grupo de indios navajos norteamericanos que, usando su lengua tradicional, consiguió pasar información vital para los aliados durante la Segunda Guerra Mundial sin que los sofisticados sistemas japoneses pudieran descifrarlo. Los navajos eran un pueblo tranquilo que vivía en sus “montañas sagradas”, entre el sur de Utah, Arizona y Nuevo Méjico, hasta que llegaron, primero, los españoles y, después, la “gran marcha” a la que les obligó el genocidio de mediados del siglo XIX, y que les desplazó a muchas millas. Volvieron derrotados a cambio de una aculturación total presidida por el tramposo eslogan Tradition is the enemy of progress. La gente como Samuel Billison había padecido en el ejército americano toda clase de vejaciones y de prejuicios por su condición etnolingüística. Pero, como les decía, esta lengua “desconocida” obligó a los navajos a participar en una de las misiones más secretas y determinantes de la Segunda Guerra Mundial. Su lengua cumplió una función crucial gracias a que centenares de ciudadanos de este pueblo indígena de los Estados Unidos de América —sus auténticos Founding Fathers– se alistaran al ejército a partir del ataque de Pearl Harbour y se convirtieran en pieza clave en varios y determinantes frentes.

Como sabemos, Basil Bernstein estudió en Class, Codes and Control (1971) la llamada hipótesis del déficit entre determinadas variedades lingüísticas. Bernstein distinguía entre código elaborado (elaborated code) y código restringido (restricted code). El segundo, según Bernstein, es un código limitado –y que limita a sus usuarios: es inferior al elaborado, que es capaz de expresar comunicados más complejos y más expresivos. El hecho, continúa Bernstein, provoca una desigualdad de oportunidades a los usuarios, especialmente en la educación formal. Bernstein explica así, por ejemplo, el fracaso escolar de los estudiantes de clase baja, usuarios de un código restringido. A Bernstein se le escapaba, quizá, la remarcable función social de las lenguas secretas, de los códigos restringidos como códigos proteccionistas de según qué información. Los hablantes de lenguas más o menos minoritarias –y más o menos crípticas según para quien– hemos gozado alguna vez de la sombra protectora de nuestras lenguas “desconocidas”. Los euskaldunes más que los catalanoparlantes, por supuesto. Por lo tanto, los valores instrumentales de los idiomas dependen también de las funciones que les encomendemos en cada contexto u ocasión. Sin los code talkers navajos quizá nuestro mundo sería todavía diferente en su organización geopolítica.
Como ustedes deben saber también, la Generalitat Valenciana, gobernada por el Partido Popular, decidió hace ya un año boicotear la asignatura de Educación para la Ciudadanía diseñada por el gobierno central. Para ello, al consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, no se le ocurrió otra cosa mejor que esta asignatura se impartiera en inglés. El tema fue la gota que colmó el vaso de la infinita paciencia de los educadores y educandos, que se lanzaron a una campaña sin fin contra la política educativa de mi gobierno autónomo. Al margen de otras motivaciones, el conflicto ha dejado al descubierto un par de matices que el sociólogo de la comunicación debe reseñar. Por una parte, la imposibilidad de impartir esta asignatura –o cualquier otra, por supuesto– en lengua inglesa por la falta de capacitación del alumnado, pero también del profesorado, lo cual, ciertamente, en el mundo global en que vivimos constituye un problema estructural de primera magnitud. Pero, por otra, la patética intencionalidad de un gobierno de usar el idioma más conocido del planeta como código restringido “contra” una educación de la ciudadanía necesariamente laica. Su objetivo latente no era la difusión del inglés sino más bien su uso como vehículo de incomunicación de unos contenidos y valores muy alejados del catolicismo confesional e involucionista del gobierno valenciano. Ni la presencia de code talkers en las aulas ha permitido este desmán político y sociolingüístico tan evidente. Pero, no nos engañemos tampoco con falsos orgullos lingüísticos: hasta Samuel Billison era anglófono! Al margen de nuestras creencias y valores, no creo que nosotros, ni mucho menos nuestros hijos, puedan prescindir del idioma de Paul Auster y Barak Obama, de la Disney y de Google.

Contra la immersió escolar

Un altre article que té més de cinc anys.
Com si sentírem ploure.
Per si és del vostre interès.

Contra la inmersión escolar
Toni Mollà

Ya lo saben ustedes, el Tribunal Supremo del Reino de España ha dictaminado en contra del modelo de inmersión lingüística escolar de Cataluña porque, según sus señorías, el régimen lingüístico que emana de la Constitución española establece la libertad de elección de la lengua cooficial en que los alumnos o sus padres desean recibir la enseñanza. Con la sentencia, el alto Tribunal obliga al gobierno de la Generalitat a (re)introducir el castellano como lengua vehicular de la enseñanza. «Acudiremos al Tribunal Europeo si los tribunales de aquí se arrugan ante el poder político», han señalado los militantes del españolismo que iniciaron la vía judicial contra la inmersión.
Quizá haya llegado el momento de aceptar que el ordenamiento jurídico vigente constriñe las legítimas aspiraciones de los centenares de miles de catalanes que optaron por la enseñanza del catalán como instrumento de cohesión social y de enriquecimiento cultural. Las consecuencias no pueden ser otras que la impugnación de este ordenamiento jurídico y su sustitución por otro que actúe como sistema de seguridad formal de las aspiraciones de la sociedad catalana y de las normativas elaboradas por su gobierno legítimo.
No obstante, quizá ha llegado también el momento de realizar una crítica de fondo a este modelo de política lingüística que convertía la comunidad escolar (padres, alumnos y profesores) en la punta de lanza de la normalización lingüística. Creo sinceramente que no sólo fue un error de política lingüística en su momento sino que, además, recarga en esta misma comunidad -y especialmente en el profesorado- una responsabilidad social que no le corresponde. Por una razón sencilla: porque las motivaciones para el aprendizaje de los idiomas son motivaciones sociales, es decir, extraescolares. Los valores y estímulos que los usuarios o hipotéticos usuarios de un idioma proceden del medio social donde se encuentra el centro escolar y no de eventuales estrategias didácticas. Es mucho más probable que un centro escolar adopte como lengua de sus alumnos la lengua de uso preferente en la sociedad -en los medios de comunicación, en el cine, en la televisión o en el mundo socio-laboral- que no al revés.
Difícilmente un profesor y su lápiz de tiza blanca pueden impugnar los flujos comunicativos masivos. Cuando el medio social es positivo, el aprendizaje se percibe de igual forma y se multiplican los efectos de la enseñanza. Es lo que Cummins y Lambert llamaron medio aditivo. Y al revés. Como saben los canadienses, los irlandeses, los galeses, los vascos y tantos otros que fiaron su política lingüística al ámbito de la enseñanza, la influencia escolar sobre el medio sociolingüístico es muy limitada. Y mucho más, por supuesto, después de la explosión digital y los nuevos hábitos de las generaciones after computer.
A mi parecer, la inmersión lingüística de una sociedad (el uso social prioritario de un idioma) es la única garantía del aprendizaje escolar de un idioma y no, como digo, al revés. Este axioma subrayado por la experiencia nos debería llevar a la reflexión sobre las motivaciones que provienen del medio social y que actúan sobre los alumnos, inmersos, a su vez, en un contexto y unas normas sociales que interiorizan y tienden a reproducir. Tal como escribió Einar Haugen, «la razón para aprender una segunda lengua es que la primera no es suficiente para las necesidades de comunicación de los hablantes». Para garantizar la ampliación de las capacidades lingüísticas de la población deberíamos cambiar las normativas jurídicas, pero, al mismo tiempo, unas estrategias equivocadas en su día y totalmente anacrónicas en la era de la información.

John Cheever

John Cheever
Falconer
Ed. Proa
2008

Primer, vaig descobrir els Diaris de John Cheever (Massachusetts, 1912 – Nova York, 1982), obra monumental apareguda de forma pòstuma. Després, vaig gaudir dels seus suggeridors contes. Finalment, he esdevingut un recercador insistent de l’obra d’aquest escriptor que la crítica nordamericana va batejar com the Chekhov of the suburbs. Certament, es tracta, en qualsevol dels formats, d’una de les proses més cristal·lines de la narrativa americana del segle XX. Amb tot, la temàtica, diguem-ne “costumista”, l’ha convertit en un dels millors retratistes de l’Amèrica benestant i suburbana que s’escampa pel món, inclòs el nostre país. Potser per això és molt fàcil de trobar-nos-hi reflectits. A fi de bé o no, que això va amb gustos. Falconer, publicada en anglès l’any 1977, arriba ara en traducció a la nostra llengua per a narrar les peripècies vitals d’un professor universitari enganxat a les drogues i empresonat per fratricidi. Tota una proposta.

Les llengües i les seues indústries

Aquest article té 5 anys.
Us el faig a mans –a la pantalla– per si el considereu d’interès, que espere que sí.

LA LENGUA Y SUS INDUSTRIAS
Toni Mollà

Profesores universitarios, ejecutivos de empresas de titularidad privada y representantes de instituciones convocados por el grupo PRISA y la Fundación Alternativas –ligada al PSOE y presidida por Pere Portabella– se reunieron durante dos días a principio de diciembre en Madrid en el II Foro de Industrias Culturales en Español. Su objetivo era reflexionar sobre el mercado en lengua española en los Estados Unidos de América. Su primera conclusión fue que es imprescindible un plan de acción conjunto entre los Gobiernos de los países de habla hispana y las empresas culturales, por una parte, y entre productores de contenidos en lengua española y gestores, por otro. Los responsables ministeriales españoles anunciaron, en este contexto, que todos los esfuerzos hasta ahora dispersos de la acción cultural exterior empezarían a coordinarse desde la nueva Sociedad Estatal creada al respecto –que substituye a la de Conmemoraciones Culturales, la de Exposiciones Universales y la de Acción Cultural Exterior. Esta nueva política estratégica coordinará las iniciativas públicas y privadas con el objetivo de establecer sinergias y producir economías de escala que permitan avanzar en los objetivos comunes, que no son otros que la ampliación de la cuota de mercado de los productos en lengua española. Hay que hacer “lo que en su día hicieron Reino Unido y Francia”, indicó Francisco Galindo, secretario general de la SGAE. Ciertamente, estos dos países abrieron el camino de la internacionalización de sus lenguas como punta de lanza de sus productos –culturales y no culturales– en el resto del mundo. Aunque los inventores de esta estrategia de expansión global fueron, en realidad los EE.UU,, con Hollywood de avanzadilla, después de terminar la Segunda Guerra Mundial. Todavía hoy con excelentes resultados directos e indirectos, pues allá donde se consumen las películas de Hollywood, se abren amplios mercados para todo tipo de productos made in USA.
España se ha puesto al día. Superado el discurso metafísico de la madre patria, los estrategas de la cultura española han (re)abierto los ojos a los mercados como ya hicieron los Reyes Católicos con la Conquista de América. Confiesan por fin que las políticas lingüísticas y las culturales son una parte importantísima de las políticas socioeconómicas. La misma ministra de Cultura, que participó en la clausura del citado Foro, mostró su interés en la proyección exterior de la lengua española sobre bases empresariales. La señora ministra –que lo es, hasta nueva orden, de todos los españoles, hablen y escriban estos cualquiera de las lenguas peninsulares– obvió la necesidad de diseñar una política de base plurilingüe, que quizá hubiera sido su obligación con el artículo 3 de la Constitución en la mano. En cualquier caso, el diagnóstico del Foro es, a mi modesto entender, totalmente acertado. No hace falta ningún sociolingüista de guardia para inferir una simple regla de tres. Si el tal diagnóstico es acertado para el mercado en español –una lengua-mercado de primerísimo nivel global–, qué decir sobre los mercados de nuestras lenguas más o menos minoritarias y subalternas. No parece que el discurso resistencialista de la mayoría de nuestros dirigentes e intelectuales tenga muchas posibilidades de éxito en un mercado cultural cada día más abierto. Si alguna posibilidad de penetración tienen nuestros idiomas y nuestros productos en este contexto, ésta pasa, sin duda, por una colaboración imprescindible –política, económica, sociocultural y tecnológica– entre los poderes públicos y entidades cívicas que deseen un ecosistema comunicativo equilibrado y un mercado cultural basado en el multilateralismo lingüístico y la diversidad de voces. Quizá podríamos empezar por seguir el ejemplo español. A fin de cuentas, como dijo el clásico, las armas siempre las determina el enemigo –con perdón.

1

On the road, again

A la carretera
El rotlle original
Ed. 62
02/04/2009

A la carretera ha fet cinquanta cinc anys. I, finalment, ha estat publicat en la seua versió original, sense l’efecte moralista d’uns editors benpensants. On the road. The original scroll n’ha estat el títol escollit per al llançament comercial a tot el món. Jack Kerouac que, de benpensant, no en tenia res, no va veure en vida l’èxit de la novel·la, la qual va passar per les mans de molts editors abans de ser publicada. Els lectors, però, estem d’enhorabona. L’escriptura taquicàrdica de l’apòstol de la beat generation demanava el respecte al rotlle original en què, segons conten, en va escriure Kerouac la primera versió. A la carretera és una crònica dels viatges per totes les carreteres i totes les urgències d’una generació que s’ofegava en la versió conservadora del somni americà. En realitat, la crònica d’una fugida sense destinació, que és l’única fugida possible. Ed. 62 en presenta la versió directa, de ritme jazzístic, que Kerouac ens va deixar en impagable herència generacional. De nosaltres depèn, com sempre, que preferim l’original a raig o que ens quedem amb la versió ensucrada.

Llengua i discriminació social

Continue regirant pels calaixos.
Aquest article deu tenir més de 5 anys.
El temps no passa.
LENGUA Y DISCRIMINACIÓN SOCIAL
Toni Mollà

La Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, ha recurrido ante el Tribunal Constitucional la Llei d’Acollida, que considera el catalán como primera lengua. El nuevo Codi de Consum también está bajo sospecha por sus exigencias lingüísticas. Podríamos pensar que la ofensiva se debe a necesidades tácticas ante la próxima convocatoria electoral. Pero, a mi parecer, se trata de impugnaciones severas de un incipiente modelo de política lingüística más ambicioso que el aplicado hasta ahora.

La lengua es, por definición, un factor de cohesión (o de discriminación) social. Esta naturaleza ambivalente determina la apertura o el rechazo de la comunidad lingüística hacia otros hablantes. La psicología social distingue, en este contexto, dos tipos de motivaciones para el aprendizaje del idioma: las motivaciones integrativas (o simbólicas) y las instrumentales. Las primeras revelan el propósito de incorporarse a un grupo lingüístico y de participar de sus aspiraciones, lo que supone la adopción de ciertos valores del nuevo grupo. Por su parte, las motivaciones instrumentales se refieren al calibre funcional del idioma, cuyo uso se adquirirá por las posibilidades de promoción y éxito socioeconómico que ofrece. Las políticas lingüísticas exitosas –como las de Israel, por ejemplo– son el resultado de combinar creativamente esta fértil ambivalencia. El caso irlandés, contrariamente, es un ejemplo de simbolización de la lengua al margen de sus usos reales. A pesar de la proclama independentista –“Queremos una Irlanda no sólo libre sino también gaélica; queremos una Irlanda no sólo gaélica sino también libre”–, la República de Irlanda es hoy un estado europeo con una sola lengua nacional: el inglés. La enfática declaración constitucional –“La lengua irlandesa, como lengua nacional, es la primera lengua oficial de Irlanda” (art. 8)–, no ha evitado que el gaélico sea un idioma residual social y geográficamente.

Volvamos a nuestro caso. Los recursos arriba mencionados, más allá de la humillación que representan, atentan directamente contra la normalización del uso del catalán. Por definición, la Llei d’Acollida potencia los valores integrativos del idioma. El Codi de Consum, los instrumentales. Son medidas que favorecen su aprendizaje como vía de acceso a la ciudadanía plena de los nuevos usuarios. Al fin y al cabo, la lengua es un bien público que debe tender a la “maximización del bienestar social de la colectividad”. Como es preceptivo, esta perspectiva materialista de los usos lingüísticos exige unas políticas públicas con un cierto componente coactivo ante las imperfecciones del mercado. Como señaló Jesús Royo hace muchos años, una lengua es (también) un mercado. La normalización lingüística no consiste en el mítico y eterno retorno a un estadio anterior, como expresaba la fraseología renacentista, sino en la vertebración de una sociedad posible dentro de la complejidad sociocultural del mundo actual. Ahora bien, una comunidad lingüística no se construye sólo con una red escolar ni aún con una (excelente) cadena pública de televisión. Una política lingüística adecuada a las sociedades urbanas y postindustriales requiere pensar las funciones de la lengua dentro de la estructura social real. La novedad implica potenciar el poder cohesionador/discriminatorio inherente al idioma y asegurar que el catalán cumpla su función de ascensor social y de elemento proteccionista de un cierto mercado interior.

La identidad social catalana, lejos de fundamentarse en rasgos excluyentes, es el resultado de un sentimiento de pertenencia caracterizado por la aceptación de la diversidad y la construcción de una cultura de aluvión. El concepto de identidad como proyecto inconcluso tiene que basarse, precisamente, en la capacidad de integración de los alóctonos, lejos de las visiones xenófobas y excluyentes. Si algún homenaje merece el PSUC todavía es el que se deriva de su impagable contribución en la lucha por los derechos universales de los ciudadanos de Cataluña al margen de su origen o de su lengua familiar. Desde esta perspectiva, la normalización real exige reforzar el papel que otorgan a la lengua la Llei d’Acollida, el Codi de Consum o la tímida –aunque excesiva para algunos– Ley Tresserras del cine. Son, a mi entender, propuestas modestas, aún inconexas, de lo que debe ser una efectiva política lingüística arrelada al medi, y no a sus versiones esencialistas.

El mayor éxito de la propaganda anticatalanista consiste en hacernos creer, como ha declarado la Defensora del Pueblo en funciones, que “el catalán es un patrimonio común del que debemos enorgullecernos”. Si sabemos de qué hablamos cuando hablamos de normalización lingüística, entenderemos que el éxito sociolingüístico de nuestra empresa depende de que el uso del catalán deje de representar un simple valor añadido en un mercado global de fuerte concurrencia y pase a ser, al menos en sus usos públicos y oficiales, un requisito discriminatorio. Al fin y al cabo, el mercado –del cual, no lo olvidemos, forma parte la oferta pública– es la manera de distribuir los bienes y servicios en nuestra sociedad. Gracias a estos bienes y servicios precisamente (educación, sanidad, servicios sociales, etc.) aprenderán el catalán los que no lo saben, y no al valor patrimonial que le otorga, por ejemplo, la ciudadana María Luisa Cava de Llano.

Temps d’estiu

J.M. COETZEE
Temps d’estiu / Verano
Ed. 62/Mondadori
2010

Tercera part de la trilogia suposadament autobiogràfica del Nobel sud-africà J.M. COETZEE. Magnífica com les dues anteriors d’aquesta línia de treball –Infantesa (1997) i Joventut (2002)–, Temps d’estiu respon a un gènere híbrid més enllà de la ficció novel·lada i de la literatura memorialística en què Coetzee –com, entre nosaltres, Javier Marías o Vila-Matas– n’ha esdevingut mestre major. Com en les anteriors obres, Coetzee fa servir una prosa directa, a vegades fins i tot aspra, servida amb una estructura narrativa complexa i personalísssima. Temps d’estiu, com tota l’obra d’aquest autor de culte, exigeix, a més, una posició activa del lector en la recepció. El gaudi, per tant, s’amplia amb la satisfacció de l’esforç –una virtut cada dia més menystinguda pels sacerdots de la literatura de la frivolitat. No apte, per tant, per a lectors de vora mar, Temps d’estiu deixa un regust de satisfacció a qui és capaç d’endinsar-se en les entranyes de la complexitat de la vida de l’autor –o del personatge–, que, si bé es mira, pot ser la del mateix lector a la recerca del propi estranyament. Al cap i a la fi, tots nosaltres (també) som uns altres. O voldríem ser-ho.

Les llengües de la xarxa

Regirant i ordenant calaixos virtuals, m’me topetat amb aquest escrit. Deu tenir 6 anys o més. Com si fóra d’ahir. Espere que us interesse

Las lenguas de la red y la red de las lenguas

Gracias a la red, nuestras lenguas son ahora “lenguas globales”. Esta es la gran novedad sociolingüística en la era de la información. Nuestras lenguas, ahora, pierden parte de sus valores simbólicos (¡por fin, porque eran compensatorios!) para adquirir solamente funcionales. El catalán o el euskara, en la red, no son marcas de pertenencia más o menos metafísica a una determinada sociedad, sino instrumentos que sirven para comunicar, para decir, para escuchar. Su “valor” será aquello que sus usuarios seremos capaces de decir y de escribir: de “producir” y de “distribuir”. No olvidemos que la lengua es el único instrumento del mundo que mejora con su uso. Una lengua es exactamente una red de interacción, de contacto, de negociación, de conflicto. Su riqueza radica en la complejidad de las interrelaciones que es capaz de vehicular y sostener. Por eso, la decisión más determinante ya la hemos tomado: posicionarnos en Internet. “Quedar al margen de las redes es la forma de exclusión más grave que se puede sufrir en nuestra economía y en nuestra cultura”, asegura Manuel Castells con certeza. Nuestro reto es estar a la altura de las circunstancias. Esta es nuestra “oportunidad” y también nuestro “riesgo”. El peligro inmediato es (re)convertirlas en lenguas decorativas: reducirlas a aquello que Basil Bernstein llamaba un “código restringido”, el cual “limita” sus usuarios y determina sus usos comunicativos. Quiero creer que nuestras lenguas serán en la red “códigos elaborados”, al margen de sus valores identitarios tradicionales. La oportunidad es cultivar su valor práctico –instrumental, útil y, eventualmente, necesario. De aquí la importancia de la “producción” de nuestros internautas, la avanzadilla más activa de nuestras respectivas comunidades lingüísticas. Y de su adecuada “promoción” en la misma red de redes. El impacto cultural de Internet es una novedad con efectos comunicativos en los segmentos sociales más activos y dinámicos. El usuario de Internet todavía pertenece a una “minoría selecta”, según la expresión de Ortega y Gasset. En efecto, la masa crítica de los internautas es –¡con perdón!– más joven que nosotros. Son la llamada generación ac (after computer), enfrentada a la bc (before computer). Una de las características fundamentales de la red de internautas es, además, que se trata de una red desterritorializada e individualista. Tiene razón Juan Luis Cebrián cuando afirma que “el cibernauta no sólo es un navegante, es además un navegante solitario”. Un navegante solitario que, desde Meliana o Berastegi puede leer el New Yorker o escuchar una emisora de California. Internet es una red planetaria, pero sus usos son de escala humana. Esta es una de sus grandezas: el individuo tiene acceso a una cierta universalidad desde su individualidad más concreta. La red de nuestros internautas no tiene absolutamente nada que ver con ninguna clase de continuidad territorial. Y la densidad de sus contactos a menudo responde a una lógica contraria a la que establece la territorialidad. La red es el país de la libertad individual y de la “solidaridad” libremente elegida, más cerca de la “asociación” que de la “comunidad”, por decirlo con el binomio de Ferdinand Tönnies. Ya sabemos algo sobre nosotros mismos: somos globales (planetarios), y segmentales, al mismo tiempo: desterritorializados, individualistas y jóvenes. Esta dimensión es la que permite creer en las posibilidades de nuestra lengua. ¿Estaremos a la altura de la circunstancias?

1

20 anys sense Ovidi

image

Avui fa 20 anys del traspàs d’Ovidi Montllor. Li vaig escriure el meu particular homenatge dins del meu llibre Espill d’insolències (Bromera, 2000). Ací us el deixe, per enèsima vegada, perquè conste en acta i als efectes oportuns.

27-IV-96

Vaig conéixer personalment Ovidi Montllor amb motiu del doblatge al valencià de Casablanca. Era la pel.lícula escollida per inaugurar les emissions de la nounata televisió autonòmica valenciana, Canal 9.
Amadeu Fabregat, director general de l’ens RTVV, ens havia exigit un doblatge perfecte –lingüísticament, artísticament, tècnicament. A València, la indústria audiovisual era incipient i el senyoret del canal va decidir que doblaríem a Barcelona “però sense que es note”.
El treball era doble: elaborar un càsting d’actors capaços d’imitar Bogart i companyia –el doblatge és l’art de la imitació, no de la interpretació– com si foren valencians. Ovidi va ser l’encarregat de posar la veu a l’emblemàtic Sam, el pianista negre.
El doblatge va quedar la mar de bé. Però el director general de l’ens radiotelevisiu va sentenciar que l’únic actor del repartiment que semblava català era precisament l’únic que, administrativament, no ho era. Les veus, els accents i la dicció de la resta li van semblar totalment adequades. La taca negra era la veu de l’Ovidi –vés a saber per què.
No hi hagué manera de convéncer-lo: aquell dia l’Ovidi va perdre una possibilitat professional que ell mateix m’havia confessat que se li obria. La faena d’actor no anava massa bé. I la de cantant encara menys. El doblatge era una manera de passar casa, en el seu sentit més literal i concret.
Poc després, vaig sentir l’Ovidi doblant en castellà un personatge coent i imbècil d’una sèrie americana que és prou explícita en el mateix títol: Belleza y poder. Però l’experiment no va durar tampoc. Segons conten els seus mateixos col.laboradors, la mà negra de Fabregat va fer fora Ovidi Montllor. Segons diuen, fins i tot els estudis de doblatge dels amics íntims van deixar de contractar-lo per ordre directa de Fabregat.
Ovidi no va aparéixer mai més per les pantalles de Canal 9.
Vaig tardar a trobar-lo de nou vora cinc anys. Va ser a l’Olleria (la Vall d’Albaida) amb motiu d’un homenatge a Joan Fuster. La directora de Tàndem Edicions, Rosa Serrano, i jo mateix havíem de presentar les meues Converses inacabades. Després, l’Ovidi recità, amb veu malalta però esma de jovencell, els millors versots del poeta dimitit que havia estat Fuster. Finalment, la banda de música de la localitat acompanyà Paco Muñoz en la interpretació de la Criatura dolcíssima del tàndem Fuster-Llach i les Campanades a morts del cantautor de l’Empordà. Lluís Llach, assegut en el pati de butaques, aplaudia complagut.
Però el millor estava per arribar. El posthomenatge esdevingué, com Fuster hauria desitjat, un excel.lent àpat amb millor tertúlia. Havent sopat, Paco Muñoz i Ovidi rivalitzaren, com en les millors justes, per veure qui recitava millor Estellés, Fuster, Salvat, Espriu, Miquel Martí o Ferrater. I Maiakovski. I Fuster una altra volta. I el Virgo de Visenteta. I Baudelaire. I també per veure qui la deia, amablement, més grossa, encara rurals en els costums com som.
Vaig pensar que aquella nit havia començat una amistat amb l’Ovidi que duraria molts anys. Vam enraonar, animadament, sobre les interioritats de les meues Converses amb Fuster. Em va demanar per tot: dies, hores, temes, xafardejos: el color i el calor de la cara de Fuster, en deia l’Ovidi. No va voler parlar del Canal 9: “cadascú es guanya la vida com millor pot”, em va dir. “Fins i tot Kafka, Kavafis o Espriu hagueren de treballar per a caps de suro”, va rematar per veure de tranquil.litzar la meua consciència gremial. Finalment, en so de pau, em va proposar de fer un espectacle dramàtic sobre aquelles converses fusterianes.
Però no ens vam tornar a trobar cara a cara mai més. El vaig veure, això sí, un 9 d’Octubre, al Palau de la Generalitat valenciana, rebent l’Alta Distinció del govern valencià. I, a la nit, al teatre Micalet de València, on li concedien el Miquelet d’Honor en gratitud pel seu compromís cívic. No en quedava, d’ell: sense veu, tota una ànima pàl.lida i desfeta, amb vint quilos de menys.
No vam tornar a parlar. El dia 10 de març de 1995, un càncer de gola se’l va emportar a l’eternitat. L’he plorat, enrabiat, amb un silenci esgarrat i angoixós.
Avui, 27 d’abril, a la plaça de bous de València s’ha celebrat un homenatge a Ovidi. Hi participen Al Tall, Toti Soler, Maria del Mar Bonet, Lluís Llach, George Moustaki, Sau i no sé qui més. L’organitza Eliseu Climent, especialista en homenatges i necrològiques que puga rendibilizar en benefici propi. La plaça, com era d’esperar, s’ha omplit fins a la bandera. El cartell s’ho mereixia i el nom d’Ovidi, ara més que mai, suscita unanimitats. L’han presidit la ministra en funcions, Carme Alborch, i els alcaldes socialistes de Barcelona i Alcoi. L’ha transmés en directe el Canal 33 i n’han donat bona cosa d’informació tant la TV3 com la TV1 en els respectius programes informatius. Segons em conten, tothom hi ha dit la seua amb veu emocionada davant de 25.OOO persones. Lluís Llach s’ha atrevit a sentenciar que “havien fet una mica tard a estimar l’Ovidi”. I l’esquerra del país i la colla d’Eliseu Climent s’han esgarrat les vestidures públicament en acte de cristiana contricció. En fi, Ovidi, les coses han anat així. Perdona’ls, descansa en pau i fes vacances.