Som els millors

La dreta valenciana és tan previsible que els crítics ens hem de copiar a nosaltres mateixos. Ahir, el MH President, Alberto Fabra, declarava que tant se li’n fotia qui comprava el València CF, però que, en dos anys, havia de ser campió de la champions. Poca broma!
En fi, el mateix deliri de grandesa de Zaplana, de Camps i de Rita que ens ha portat a la fallida. Són incorregibles, però pensen que són els millors.
Ací us deixe l’article que vaig publicar el dia de la presa de possessió del senyor Fabra com a president de la Generalitat. I tal dia farà un segle.
SOM ELS MILLORS
Toni Mollà
En la política parlamentaria, los escritores de discursos son muy importantes. El mismísimo Barack Obama, un comunicador nato, no deja de alabar a Jon Favreau, un joven apenas treintañero, su speechwriter particular. David Frum no fue tampoco mal speechwriter: escribir para George Bush no era fácil. Los valencianos no hemos tenido mucha suerte ni con nuestros presidentes ni, por lo que se oye, con nuestros negros literarios, que es como solemos llamar aquí a estos escritores. El President Joan Lerma, quién tuvo sin duda algunos de los mejores, les devaluaba mirando al techo mientras recitaba sus guiones en las Cortes Valencianas. Eduardo Zaplana, que salió de Benidorm para alcanzar las más altas cumbres de Telefónica, cambió de negro y con él llegó el escándalo. Sus arengas son piezas para el museo de la hipérbole a la medida de sus fantasías. Su sucesor, Francisco Camps, más amigo de prelados que su antecesor, elaboró un discurso –a veces cerca del sermón, otras del grito del hooligan– siempre unívoco y diáfano, eso es verdad. El presidente Camps inició su investidura hace ocho años proclamando som els millors y dimitió la semana pasada fiel al mismo grito. Mientras tanto, se limitó a añadir que, si alguna vez no se cumplía el axioma, era culpa de Zapatero, dicho esto con gestualidad pirotécnica, tan valenciana. Tan alto volaba Camps que nunca bajó a la disputa retórica con ninguno de los fugaces líderes de la, por otra parte, leal oposición. ¿Para qué, si somos los mejores? El mantra se convirtió en lema único de una derecha valenciana que conectó, previo control de las redes sociales y mediáticas, con gran parte de su población. Ayer fue investido presidente de la Generalitat Valenciana Alberto Fabra con un discurso de circunstancias sacado del disco duro de su antecesor. Habló poco, mirando exclusivamente a su bancada y reclamando aplausos constantes. La crisis de la sanidad pública, la no-aplicación de la Ley de dependencia o la enorme burbuja inmobiliaria autóctona provocada por una ocupación insostenible del territorio son, por supuesto, culpa de Zapatero. En una intervención sin pizca de autocrítica, repitió hasta la saciedad que los demás habían perdido las elecciones. Curiosament, el único acuerdo estuvo en lo que se pasó por alto: ni el candidato ni el jefe de la oposición analizaron la escandalosa desaparición del sistema financiero valenciano, con la absorción de Bancaja por Caja Madrid y la nacionalización de la CAM. Sin cambio de disco duro ni de negro literario, se repite un discurso que, a falta de otra utilidad, siempre puede servir de combustible anímico a los senderistas del 15-M.

El periódico de Catalunya, 27 de juliol del 2011

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