Al·lèrgia primaveral?

Porte tres o quatre dies que no sóc persona per culpa de no sé quina al·lèrgia.
També sobre això vaig escriure ja fa temps. El meu fons d’armari –o de comerç– em salva cada dia i em permet de repetir-me.

ALERGIA
Toni Mollà
Desde Finestrat, se alcanza en tres horas de marcha sostenida el Puig Campana, una de las cimas del excursionismo valenciano. Es una subida áspera y rocosa, con fuertes pendientes y formidables paredes para la escalada. La sombra intermitente de pinos y carrascas protege de una insolación casi africana. Subí el domingo, y la primavera me disparó las alergias estacionales que ni el especialista de la seguridad social ni la homeópata de pago han conseguido poner bajo control. El día era diáfano y nos permitió gozar de un paisaje de resonancias moriscas. Al norte, l’Alfàs y Altea. Al sur, la Vila-Joiosa. A nuestros pies, Benidorm –de donde salió el cruzado Eduardo Zaplana para salvar España— y Terra Mítica, destinada a ser su mausoleo. Cuarenta años de brutalidad urbanística y corrupción nos contemplan. No estoy seguro de que mis reacciones alérgicas se deban “a la inhalación, ingesta o tacto de una sustancia particular”. Más bien sospecho que los alérgenos penetran en mi organismo a vista de pájaro. La histamina me invade y sufro los síntomas propios del brote alérgico, irritación mayormente.

El Periódico de Catalunya, 2007.

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